Noruega infinita
Tiene que ver con fotos, yo mismista. Perpetrado por Daikrieg el 30-08-2010 – Han dicho 4 cosasNoruega es un país en el que las casitas son todas iguales, de madera y con jardín, y no tienen piscina, sino cama elástica. Un país en el que las joyerías no tienen seguridad pero las tiendas de bebidas alcohólicas (escasísimas, carísimas y monopolizadas por el estado) tienen doble reja, cámaras y vigilantes. Un país en el que la alta montaña empieza a los 800 metros sobre el nivel del mar y a nublado con 10 grados en agosto lo llaman buen tiempo. Un país en el que se desayunan arenques, la leche caliente es una herejía y el black metal está en los teatros. Un país en el que los granjeros son todos funcionarios, y muchos de ellos ingenieros agrónomos.
Noruega es un país en el que un miope con parkinson puede hacer miles de fotos de espaldas y todas van a salir bien. El problema va a llegar a la hora de elegir después.
Geiranger y su fiordo vistos desde arriba
A Noruega es imposible ir y no quedarse sobrecogido ante su inmensidad natural, ante la aparente ausencia de habitantes y a su manía por vivir en lugares lo más recóndito, aislado e incomunicado posible. Oslo es quizá una de las ciudades más sosas que he visto (a excepción de su ópera, claro), Bergen podría parecerse a una ciudad española si tuviera más bares, y los acúmulos ocasionales de casitas a los que allí llaman pueblos y en los que jamás vi a nadie levantan sospechas sobre cómo puede vivir la gente así, cómo se entretienen en invierno, y cómo son capaces de reproducirse y no estropear la sangre en tres generaciones
Pero, ¿a quién le importan las ciudades? No merece la pena molestarse en visitar más que Bergen si se va a Noruega, mientras exista la lengua glaciar de Briksdal, el fiordo de los sueños, o cualquiera de sus múltiples lugares de absurdamente enorme belleza. Estoy intentando hacer una selección de fotos de las casi 600 que tomé, pero es muy, muy difícil.
Puerto desde el que se toma el ferry del fiordo de los sueños
Apenas vuelvo y ya me voy de nuevo. El jueves empieza la feria aquí en Murcia, y conforme acabe estaré llenando las maletas y partiendo rumbo a mi próxima etapa: un año de Erasmus en Dresde, Alemania. Just another day at the office.
Saludos!
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Justin, allá en tu casa, esté donde esté, este Wacken no habrría sido una brroma sin ti.